Blog sobre gatos

04 Ago ¿Por qué adoptar? Porque los amigos no se compran

Os voy a contar cómo fue la adopción de Aingeru y Uxoa. Es una bonita historia, de cómo nos conocimos, nos hicimos amigos, pasamos a ser una gran familia felina y mi casa se convirtió en la guarida de mis gatos.
En diciembre de este año decidí adoptar un gatito. Estaba pasando por una mala racha y comenzaba una nueva vida. Año nuevo, vida nueva. Contacté con la protectora Nueva Vida Adopciones por medio de una amiga. Rellené el cuestionario explicando mis preferencias: Quería una hembra y que fuese pequeña. A los pocos días me llamaron. Había dos gatitos, macho y hembra en una casa esperando una familia definitiva, me animaron a que fuese a verlos y decidiese.


Compré un comedero, un trasportín, juguetes, pienso, latas ‘gourmet’ (porque son las preferidas de Jonsy), su caja para sus necesidades y las piedras y me fui a verlos.
Previamente, debo decir que había soñado con el gato macho, que por aquel entonces se llamaba Kennay, tenía decidido quedarme con el y llamarlo Aingeru (Ángel en euskera). Él iba a ser mi protector, iba a cuidar de mi y yo, de Aingeru.
Yo pensaba que Kennay vivía en una casa habitada pero cual es mi sorpresa cuando al entrar me encuentro con una casa fría y vacía a principios de enero. Los dos gatitos se protegían del clima helador juntitos en un colchón. Con Aingeru estaba Uxoa, (Lala en aquel momento). Llevaban tres meses conviviendo, se habían hecho amigos y no podía imaginarme que uno se quedara solito en esa casa. No tuve que pensarlo demasiado, me quedé con los dos.


En cuanto llegaron a casa se escondieron debajo de la cocina y detrás de la lavadora. Los tres primeros días no los veía, vivían escondidos pero comían como si no hubiese mañana y parecía que había pasado el caballo de Atila por casa. Todo lo que estaba en su radio de acción acababa por el suelo y hasta una silla fueron capaces de volcar los muy gamberros.
El 6 de enero, acaricié por primera vez a Uxoa y también a Aingeru y fue el mejor regalo de Reyes que he recibido en mi vida. Ahora que nos conocemos y somos una familia he de decir que me han ayudado mucho, a su manera.
Si estas pensando en que un nuevo amiguito te acompañe los próximos años, recuerda que existen muchísimos perros y gatos esperando una familia. Ellos te pueden alegrar la vida, hacértela más amena y divertida pero tú puedes salvarlos.
A Aingeru lo encontraron entre dos contenedores de basura, mojado y con fiebre y a Uxoa la alimentaban en la calle. ¿Cuánto tiempo podrían haber aguantado en esas condiciones?; ¿Y en una casa vacía, fría y solitos? Ahora tienen un hogar, hacen y deshacen, no les falta comida y cariño y ellos cada día me demuestran a mí su agradecimiento.
¡Hasta el próximo maullido!

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